El deshielo de glaciares podría liberar metano antiguo atrapado bajo las rocas, advierte estudio

 El deshielo de glaciares podría liberar metano antiguo atrapado bajo las rocas, advierte estudio

Investigadores analizaron 19 glaciares de Svalbard y encontraron concentraciones de metano muy superiores a las esperadas. El fenómeno estaría relacionado con la combinación entre el calentamiento de los glaciares y una geología rica en carbono.

El retroceso de los glaciares podría estar abriendo nuevas vías para que el metano antiguo atrapado bajo el hielo llegue a la atmósfera, según un estudio publicado en Nature Communications. La investigación se realizó en Svalbard, un archipiélago del Ártico que se encuentra entre las regiones del planeta que experimentan un rápido calentamiento.

Los científicos analizaron 148 muestras de agua provenientes de 19 glaciares de valle y encontraron que todos los ríos estudiados contenían más metano del que podría explicarse únicamente por el contacto con la atmósfera. En algunos casos, las concentraciones llegaron a ser 425 veces superiores al equilibrio atmosférico.

El agua de deshielo podría estar liberando el gas

El estudio señala que el agua proveniente del deshielo puede filtrarse a través de grietas y cavidades hasta alcanzar la base de los glaciares. Una vez allí, entra en contacto con las rocas y puede movilizar el metano almacenado en ellas.

Los análisis realizados por los investigadores encontraron además etano y propano, junto con determinadas características isotópicas del carbono. Estos indicios apuntan a que una parte importante del metano tendría un origen termogénico o geológico, es decir, que procede de materia orgánica transformada bajo presión y temperatura durante millones de años.

Gabrielle Kleber, autora principal de la investigación, explicó que el agua de deshielo puede llegar hasta las rocas subyacentes y, cuando estas contienen gas antiguo, transportar el metano hacia los ríos y posteriormente hacia la atmósfera.

La geología y la temperatura del glaciar son determinantes

Los investigadores utilizaron, entre otras herramientas, radar de penetración terrestre para estudiar las condiciones existentes debajo de los glaciares. Los resultados mostraron que las mayores emisiones se producen cuando coinciden dos factores: rocas capaces de contener grandes cantidades de carbono y una base glaciar que permita la circulación del agua.

Las concentraciones más elevadas estuvieron asociadas a zonas donde el agua atravesaba capas de esquisto. En cambio, cuando la base del glaciar permanece congelada y funciona como una barrera, la circulación del agua y el transporte de gases se reducen.

La temperatura en la base de los glaciares es una pieza clave del rompecabezas”, señaló Leonard Magerl, coautor del estudio.

Los investigadores estimaron que los ríos de deshielo analizados en glaciares que terminan en tierra firme transportan entre 182 y 368 toneladas de metano al año.

Svalbard ya registra emisiones de metano desde aguas subterráneas

El nuevo estudio se suma a investigaciones anteriores realizadas en Svalbard sobre la presencia de metano en manantiales subterráneos que aparecen frente a los glaciares en retroceso.

En una investigación previa, científicos tomaron muestras en más de 120 manantiales asociados a 78 glaciares y encontraron concentraciones de metano extremadamente elevadas en prácticamente todos los puntos analizados. Los investigadores estimaron que estas aguas subterráneas podrían liberar hasta 2.310 toneladas de metano al año.

Aunque estas emisiones son pequeñas frente a las generadas por actividades humanas como la agricultura y la gestión de residuos, los científicos advierten que el fenómeno merece atención porque el calentamiento del Ártico podría abrir nuevas rutas para la liberación de carbono que permaneció almacenado durante millones de años.

El estudio señala que procesos similares podrían investigarse en otras regiones cubiertas de hielo, como otras zonas del Ártico, el Himalaya y la Antártida, siempre que existan condiciones geológicas y glaciares adecuadas.

Los autores remarcan que no todos los glaciares responderán de la misma manera al calentamiento. Por ello, sostienen que para estimar futuras emisiones de metano no basta con conocer la velocidad a la que desaparece el hielo: también es necesario saber qué tipo de rocas y qué condiciones existen debajo de los glaciares.

Milagros Silva

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