Keiko Fujimori cuenta sobre su paso por la cárcel: «Era un espacio nauseabundo en los sótanos del Poder Judicial»
Keiko Fujimori también contó sobre el «nauseabundo» espacio de la carceleta del Poder Judicial.
9A través de su espacio Konfesiones capítulo 3: 480 dias (parte 2), la lideresa de Fuerza Popular volvió a brindar detalles del año y un mes de prisión preventiva, entre octubre de 2018 y noviembre de 2019, que permaneció por el delito de lavado de dinero para financiar sus campañas electorales de 2011 y 2016.
«El Infierno no terminó ahí. Hoy abro mi corazón para contar lo que significó enfrentar esa segunda vez: una injusticia que me obligó a resistir, aferrarme a la fe y seguir adelante, pese al dolor. Gracias por estar conmigo y no soltar mi mano en los momentos más difíciles», posteó Keiko Fujimori.
«Saliendo de esos 7 días de shock inicial, de esa detención preliminar con una resolución de copia y pega, regresé a casa muy contenta. Abracé largo a mis hijas. Y al día siguiente decidí ir a almorzar, con mi mamá, y luego ese fin de semana ir a visitar a mi padre. Esa felicidad duró muy poco.
A los pocos días u horas, el fiscal Pérez hizo una nueva solicitud. Una solicitud de prisión preventiva por 36 meses. De acuerdo al Poder Judicial, se acordó que las audiencias empezarían a la semana siguiente», narra.
«Pero decidieron adelantar esto y tomar la decisión, el juez, de anunciar finalmente la prisión preventiva por 36 meses. Recuerdo que cuando él anunció, él anuncia esto en la mañana, yo le dije a las personas que estaban a mi lado que cuando ese momento llegara que me despidiera muy rápidamente, porque si es que me abrazaban, yo lo que no quería era llorar ahí».
Keiko Fujimori también contó sobre el «nauseabundo» espacio de la carceleta del Poder Judicial. «Finalmente me llevaron a la carceleta, una carceleta que hoy está clausurada. Era un espacio nauseabundo en los sótanos del Poder Judicial y me explicaron que nuevamente me iban a hacer todo el procedimiento de identificación. Terminado todo el procedimiento, me llevaron a la celda,
donde tenía camas de cemento, una colchoneta muy delgada, y había una persona ahí que ya estaba descansando».
«Procedí a echarme muy discretamente, no había comido nada durante el día, porque había sido toda la audiencia y me habían llevado ya rápidamente a la carceleta.
Si bien es cierto, no dormí profundamente, como uno puede dormir en casa, pero creo que el agotamiento hizo que por lo menos pudiera pestañear un par de horas».