Armonía 10 se presenta con chalecos antibalas tras atentado a Agua Marina
En un ambiente cargado de tensión y temor, la reconocida agrupación de cumbia Armonía 10 ofreció un concierto en Chosica adoptando una medida sin precedentes en la escena musical peruana: sus integrantes usaron chalecos antibalas como respuesta directa a las recientes amenazas y ataques contra artistas del género.
El atentado ocurrido días antes contra Agua Marina, que dejó cuatro heridos durante un show en el Círculo Militar de Chorrillos, encendió las alarmas en todo el circuito artístico. En ese contexto, Armonía 10 decidió no suspender su gira, pero sí reforzar su seguridad de forma significativa. Además del uso de chalecos, el evento contó con un fuerte despliegue de policía y agentes de seguridad privada.
Durante la presentación, el público notó el inusual volumen bajo las casacas de los músicos, quienes actuaron con evidente tensión. El vocalista de la agrupación, Giuseppe Horna, declaró que el miedo ya forma parte del día a día del grupo. “No sabemos si vamos a regresar tranquilos a casa”, confesó en entrevista. Asimismo, indicó que la orquesta cuenta ahora con chalecos antibalas como medida preventiva.
El recuerdo del trágico asesinato de Paul Flores «Russo», exintegrante de Armonía 10, también sigue presente. Él perdió la vida en marzo pasado tras un ataque armado al bus de la agrupación. Desde entonces, los casos de extorsión y violencia contra músicos han ido en aumento, alterando por completo las rutinas de los conciertos y giras.
El incidente más reciente, el tiroteo contra Agua Marina el 8 de octubre, marcó un punto de inflexión. Dos sujetos armados dispararon desde una motocicleta, generando caos entre los asistentes y dejando heridos a integrantes del equipo de producción. La escena, rápidamente viralizada en redes sociales, refleja el creciente riesgo que enfrentan artistas y espectadores por igual.
Frente a esta nueva realidad, orquestas como Armonía 10 han optado por modificar sus protocolos de seguridad, mientras exigen al Estado medidas más efectivas para combatir las mafias que operan tras los ataques. Por ahora, la música sigue sonando, pero bajo una sombra de temor y vigilancia constante.