Congreso prohíbe uso de colorante eritrosina en alimentos y medicinas por riesgo cancerígeno
En una decisión clave para la salud pública, la Comisión de Defensa del Consumidor y Organismos Reguladores de los Servicios Públicos del Congreso de la República aprobó por mayoría la prohibición del uso del colorante sintético rojo N.º 3 (eritrosina) en la producción de alimentos y medicamentos. La medida responde a estudios recientes que vinculan esta sustancia con posibles efectos cancerígenos, y se alinea con las disposiciones adoptadas por la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA).
La norma establece que la prohibición entrará en vigor el 15 de enero de 2027 para productos alimenticios y el 15 de enero de 2028 para fármacos, otorgando a la industria un plazo de adecuación. La decisión fue respaldada en sesión ordinaria de la comisión, y busca prevenir riesgos a la salud humana mediante el principio precautorio, que permite actuar incluso sin evidencia científica concluyente cuando hay indicios razonables de daño.
El dictamen aprobado reúne seis proyectos de ley presentados por los congresistas Edgar Reymundo, Lucinda Vásquez, Manuel García, Sigrid Bazán, Guido Bellido y la presidenta de CODECO, Katy Ugarte. La propuesta conjunta refleja un esfuerzo legislativo por fortalecer la regulación de aditivos sintéticos en productos de consumo humano, en concordancia con estándares internacionales.
La implementación de la norma estará a cargo de la Dirección General de Salud Ambiental e Inocuidad Alimentaria (DIGESA) y la Dirección General de Medicamentos, Insumos y Drogas (DIGEMID), ambas del Ministerio de Salud. Estas entidades deberán establecer los lineamientos técnicos para garantizar el cumplimiento de la prohibición en todo el territorio nacional.
“Actuamos con responsabilidad, anticipándonos a un riesgo que el mundo ya está reconociendo”, señaló la congresista Katy Ugarte. Por su parte, los legisladores Wilson Soto (Acción Popular) y Guido Bellido (Perú Libre) coincidieron en que esta medida representa un avance en la protección de los consumidores y abre el camino hacia una reforma más amplia en el uso de colorantes sintéticos.