Más allá del simulacro: ¿están realmente preparadas las ciudades para un gran sismo?
Tras el reciente Simulacro Nacional Multipeligro, vuelve a ponerse sobre la mesa una pregunta clave: ¿qué tan preparadas están las ciudades para enfrentar un sismo de gran magnitud? Los ejercicios de evacuación permiten evaluar la reacción de la población, pero la verdadera prevención requiere mantener acciones permanentes que reduzcan los riesgos antes de que ocurra una emergencia.
La preparación también implica contar con mapas de riesgo actualizados, rutas de evacuación señalizadas, zonas seguras identificadas y planes de respuesta que puedan ser activados rápidamente. A ello se suma la necesidad de revisar viviendas, colegios y establecimientos públicos que presenten condiciones vulnerables, así como fortalecer los equipos de primera respuesta de municipalidades e instituciones.
La preparación también empieza en casa
Para Hipólito Cruchaga, jefe de INDECI en La Libertad, la prevención debe comenzar dentro de cada hogar mediante la elaboración de un plan familiar de emergencia. Esto implica que cada integrante conozca previamente qué función debe cumplir ante un desastre y cómo actuar durante los primeros minutos de una emergencia.
El funcionario destacó que la organización familiar cobra especial importancia frente a los diferentes eventos que pueden afectar a la población. Los recientes problemas ocasionados por fuertes vientos, que provocaron daños en techos de viviendas y colegios, son un ejemplo de cómo una emergencia puede poner a prueba la capacidad de respuesta de las familias y las autoridades.
INDECI alerta sobre falsos mensajes de sismos
Otro problema que preocupa a las autoridades es la difusión de información falsa sobre supuestos terremotos. Cruchaga recordó que los sismos no pueden predecirse con exactitud y cuestionó los mensajes que circulan en redes sociales anunciando supuestas fechas y horas en las que ocurrirían estos fenómenos.
Ante este escenario, la prevención debe ir acompañada de información oficial y confiable. Los simulacros son una herramienta importante para evaluar la respuesta, pero no bastan por sí solos: las ciudades necesitan planes actualizados, infraestructura segura y una política permanente de prevención que permita actuar de manera organizada cuando ocurra una emergencia real.