Keiko Fujimori busca la presidencia en su cuarto intento electoral
Tras tres derrotas consecutivas, la lideresa de Fuerza Popular disputa la segunda vuelta frente a Roberto Sánchez en un escenario marcado por la polarización y la crisis institucional.
La candidata presidencial Keiko Fujimori Higuchi afronta este domingo un momento decisivo en su carrera política al postular por cuarta vez al sillón presidencial de Perú. A sus 51 años, la heredera del fujimorismo busca romper la racha de tres derrotas consecutivas en balotaje que sufrió en los procesos electorales de 2011, 2016 y 2021. Su trayectoria bajo el ojo público comenzó tempranamente a los 19 años, cuando asumió el rol de primera dama tras la separación de sus padres, Alberto Fujimori y Susana Higuchi.
En esta ocasión, las encuestas previas muestran un escenario reñido pero con una ligera ventaja para la postulación de Fuerza Popular. La campaña se desarrolla en un contexto de profunda inestabilidad institucional, reflejada en la sucesión de 8 presidentes en el último decenio. Ante esta situación de crisis, exacerbada por la inseguridad ciudadana y la corrupción, Fujimori ha centrado su discurso en la promesa de recuperar el orden y la estabilidad económica del país.

Estrategia moderada frente al peso del pasado
A diferencia de la campaña de 2021, la postulante de derecha ha optado por un tono más moderado y menos confrontacional con sus adversarios. Los analistas señalan que Fujimori busca alejarse de la retórica exclusiva de la lucha contra el comunismo para proyectar una imagen de madurez política y consenso. Asimismo, la decisión judicial de enero de 2025 que declaró nulo el proceso penal en su contra por el caso Odebrecht ha aliviado parte de la presión legal que enfrentaba.
«Yo sé que esta elección no es acerca de mí, sino del tipo de gobierno y el rumbo que queremos para los próximos cinco años». — Keiko Fujimori, debate presidencial.
Sin embargo, la candidatura de Fuerza Popular continúa cargando con el complejo legado de Alberto Fujimori, fallecido en el año 2024. Mientras los simpatizantes reivindican la derrota del terrorismo y el ordenamiento económico de los noventa, los opositores recuerdan las graves violaciones a los derechos humanos. Pese a las movilizaciones ciudadanas bajo el lema «Keiko no va», los expertos sugieren que el sentimiento antifujimorista ha perdido fuerza entre las generaciones de votantes más jóvenes.

Por otro lado, el rival en esta segunda vuelta, Roberto Sánchez de Juntos por el Perú, intenta capitalizar el voto rural y de izquierda. No obstante, los especialistas advierten que Sánchez no ha logrado replicar el atractivo identitario que llevó a Pedro Castillo a la presidencia en 2021. Esta falta de conexión del candidato opositor con el electorado tradicional, sumada a las contradicciones de su bancada, ha dificultado su estrategia para erosionar el voto de Fujimori.
Un veredicto definitivo para el fujimorismo
Los críticos de la candidata insisten en vincular a Fuerza Popular con la crisis política actual y el debilitamiento de las instituciones democráticas. Informes de organizaciones internacionales como Human Rights Watch cuestionan la agenda legislativa de la mayoría parlamentaria, asociándola a intereses que afectaron la independencia judicial. De este modo, la gestión de su partido en el Congreso representa el flanco más vulnerable para Fujimori en el tramo final de la elección.
El resultado de este domingo determinará si la nueva estrategia de moderación es suficiente para alcanzar la jefatura del Estado peruano. Una victoria significaría la consolidación del fujimorismo en el poder ejecutivo tras un cuarto de siglo de su salida del gobierno. Una nueva derrota, por el contrario, podría reconfigurar de manera definitiva el mapa político de la derecha en el país y el futuro del partido Fuerza Popular.