Jenss Lara reveló detalles de su secuestro

 Jenss Lara reveló detalles de su secuestro

El empresario Jenss Marty Lara Tantaquilla, secuestrado la madrugada del 30 de agosto luego del asesinato de cuatro de sus amigos, brindó el pasado 5 de septiembre un extenso testimonio ante representantes del Ministerio Público. Su declaración detalla los momentos previos al secuestro, el traslado hasta el lugar donde permaneció cautivo, las amenazas que recibió y las condiciones en las que fue mantenido durante más de 30 horas.

Lara relató que aquella noche había salido a divertirse con amigos y que, debido a su estado de ebriedad, perdió el conocimiento durante el trayecto. Su siguiente recuerdo fue despertar en medio de los gritos de Nadia Edith, mientras un grupo de sujetos que aparentaban ser policías intervenía el vehículo.

El empresario aseguró que inicialmente creyó que se trataba de agentes policiales. Sin embargo, cuando fue esposado, golpeado y trasladado contra su voluntad, comprendió que estaba frente a delincuentes. Desde ese momento comenzó el cautiverio que, según su declaración, estuvo marcado por golpes, amenazas, torturas y exigencias económicas.

“A mí no me importa nada, si haces algo te mato”

Uno de los detalles que Lara pudo recordar de sus captores fue su estatura. Aunque permaneció vendado durante todo el cautiverio y no pudo observar sus rostros, señaló que logró diferenciar las voces y determinar que dos de ellos eran más bajos que él. Precisó que mide 1,70 metros.

“Desde que me meten a la camioneta (Toyota Hilux) no recuerdo porque me golpearon y me quitaron la ropa, pero calculé que desde que me vendaron hasta cuando llegué (al lugar de cautiverio), pasó como veinte minutos”.

“Sí, logré diferenciar que eran dos personas y también puedo precisar que eran más bajas que yo, porque lo sentía cuando me paraban, yo mido 1,70 m, pero cuando me sacan (del cuarto), al momento que me sacan, llega una tercera persona y lo recuerdo perfectamente, porque era una voz distinta que me dice: ‘a mí no me importa nada, si haces algo te mato’”.

“Recuerdo que todas las voces que escuché eran de las personas que me cuidaban y la tercera que llegó, esa son las que más recuerdo eran peruanos, como trujillanos (…)”.

“Las primeras veces que me dieron agua era un líquido que mi paladar no lo sentía, como un agua anormal, ya luego sentí que ya me dieron agua normal, los primeros líquidos no era en un vaso, sino un recipiente que estaba diseñado para tomar, ya las últimas veces me daban en vaso de vidrio (…)”

(¿Vio los rostros de las personas?) “No, nunca logré ver, porque me tenían vendado en todo momento”.

Antes del secuestro

Antes del secuestro, Lara había estado compartiendo con su hermano, la pareja de este y varios amigos. Según su manifestación, la noche comenzó en una reunión conocida como “tardeo” y posteriormente se trasladó a distintos establecimientos de diversión.

“Entonces yo me quedé en el lugar compartiendo con unos amigos, tomando tragos, tequila sobre todo, todo era muy ameno, nos hemos divertido, creo, no estoy muy seguro, pero a eso de las 10.30 de la noche, llega Christofer para cuidarme, que no se pierda mis cosas, que no tome mucho, porque yo no he tenido problemas con nadie, siempre me ha gustado vivir tranquilo”.

“Nunca he pertenecido a ninguna banda criminal, nunca he pagado cupo, es por eso la tranquilidad en la que yo vivía y en la confianza que yo vivía”, remarca en su manifestación.

“Entonces llega Christofer, al rato llega Luis y dice que hay que movernos, que la fiesta ya estaba terminando. Mi hermano se quedaba tranquilo con su enamorada y los amigos, entonces yo de una forma muy tranquila me voy a otro lugar, me voy a Ondo que está al costado de Nosso, a seguir tomando tequila. Compartí un rato con unos amigos, antes le dije a Andrea que viniera a verme para compartir con Christofer y Luis”.

“Es ahí donde hemos encontrado a Nadia y hemos seguido compartiendo con más amigos, yo desde ese momento ya no puedo recordar, absolutamente nada, estaba muy mareado”.

“Supongo que como me han visto muy mareado habrán dicho para irme, como es de costumbre, supongo que íbamos a Siete Sopas (restaurante) a tomar caldo o comer, bueno en el trayecto me quedo dormido”.

La pesadilla

El empresario recordó que despertó por los gritos de Nadia. Al abrir los ojos, observó a quienes creyó que eran policías y obedeció sus órdenes para evitar problemas. Fue entonces cuando los sujetos lo sacaron del vehículo y lo redujeron.

“Despierto cuando Nadia estaba gritando, prácticamente los gritos de Nadia me despertaron, cuando desperté escuché que decía ‘no me hagan daño, porque hacen eso’, entonces, yo como estaba en medio de Luis y Nadia, desperté un poco asustado por los gritos y veo a la policía, para mí era la policía. Entonces yo les digo tranquilos, voy a bajar, porque me decían baja tú, baja tú, ctm baja tú”.

“En todo momento pensé que eran policías y es ahí cuando bajo con tranquilidad, ni siquiera sospeché que eran delincuentes, por la tranquilidad en que yo vivo, bajé para evitar problemas, me sacan me llevan y me ponen esposas, todo como si fueran policías, y cuando me suben al vehículo prácticamente lo hacen de la peor manera, es ahí cuando digo esto no es policía, esto es otra gente, entonces empiezo a forcejear un poco y ellos respondieron con golpes, en la boca, en la nariz y otras partes. Ya entre mí dije, ya perdí”.

“De allí me movilizan a toda velocidad. Recuerdo haber controlado el tiempo, porque me estaban movilizando, controlar, quiero decir calcular, es decir pasado los veinte minutos, me bajan del carro, antes de eso, en el transcurso que me llevaban, me empiezan a romper la ropa hasta quedarme en bóxer nada más”.

El «bunker»

Lara describió el lugar donde permaneció cautivo y las dificultades que enfrentó desde que fue introducido al recinto. Según su testimonio, llegó vendado, con las manos esposadas hacia atrás y con la boca cubierta con cinta, lo que le dificultaba respirar debido a los golpes que había recibido.

“Yo iba vendado desde que me subieron, con la boca tapada, no podía ver ni decir nada. Llegamos a algún lugar, me bajaron de una manera muy brusca, recuerdo que me tiraron por unas escaleras y así, a jalones, me hicieron llegar a un cuarto, no podía ver, pero sentía que era un cuarto, entonces recuerdo que me dolía mucho las esposas porque me tenían las manos hacia atrás, la cinta que estaba en la boca, me asfixiaba porque me habían pegado por la nariz, me asfixiaba, fueron unos minutos muy difíciles porque yo me ahogaba, y lo único que intentaba era moverme quería gritar me ahogo”.

“Entonces se acercaron y me abrieron la cinta un poco en la boca y me dijeron ‘¿qué tienes huevón?’ y les dije ‘me estoy ahogando’. Es ahí cuando me metieron algo en la nariz para poder respirar, ahí pude respirar mejor, pero las esposas, el dolor era insoportable y me hacía gritar un poco y me decían cálmate ctm, te voy a cortar”.

“Vas a hablar con el hombre”

Durante el cautiverio, uno de los sujetos habría establecido comunicación con Lara para preguntarle sobre sus vínculos y exigirle una elevada suma de dinero por su liberación. El empresario negó pertenecer a alguna organización criminal o dedicarse actualmente a la actividad minera.

“El dolor era demasiado y yo les decía me duele las esposas, aflójalas y me empezaron a hacer cortes pequeños en el pecho, así fue el sufrimiento hasta después de muchas horas, me dijeron ‘vas a hablar con el hombre’ y me pusieron un teléfono o radio cerca, no pude ver y una voz me preguntó: ¿tú con quien estás? y respondí ‘no estoy con nadie’ y me dijo: ‘yo sé que tú tienes gente’ y yo le dije ‘te equivocas, porque no tengo a nadie’, o sea, se refería a alguna banda o quien me cuida y me dijo ‘dime la verdad o te mato’ y yo le dije ‘puedes averiguar no estoy con nadie, no pago a nadie’”.

“Bueno, se silenció un poco, hubo un silencio en ese momento, como treinta segundos y volvió a hablar y me dijo: ‘mira yo no tengo problemas contigo, ni tampoco tengo problemas con tu familia, lo que yo en este momento necesito es dinero y esta vez a ti te ha tocado aportar, entonces es práctico, para mi este trabajo vale dos millones de dólares”.

“Entonces yo respondí, es imposible y le recalqué que yo no soy minero a lo que respondió, ‘yo te vengo haciendo seguimiento hace mucho tiempo’ entonces le dije ‘con más justa, si me vienes haciendo seguimiento hace mucho tiempo deberías saber que no soy minero, no hago minería hace muchos años, no he viajado a la sierra hace mucho, las minas están en la sierra, si yo tuviera mina viajaría a la sierra y tú lo sabrías, a lo que él respondió. ‘estos csm encima me han dateado mal, lamentablemente tu familia tiene que pagar, si tienen que desprenderse, prestar dinero, eso no es mi problema’, entonces yo le digo ‘claro, no es el monto que estás pidiendo porque es imposible, porque es un monto que mi familia no lo tiene, es inalcanzable para nosotros”.

La tortura y los videos

La exigencia económica continuó durante el cautiverio. Lara relató que sus captores le solicitaron un familiar con quien pudieran comunicarse y posteriormente le hicieron grabar videos dirigidos a su familia.

“Entonces me dijo ‘¿con qué familiar me puedo comunicar?, un familiar que te pueda respaldar y que sea de palabra, así como yo soy de palabra. Entonces yo le dije ‘llama a mi padre o hermano’ y cortó”.

“Recuerdo que le dije que su gente me enmarroque hacia adelante porque me dolía mucho, y me dijo ‘vamos a ver’ y se cortó la llamada”.

“Jenss sufría mucho, “le pedía a las personas que por favor me pongan las marrocas adelante y él (vigía) decía: ‘negativo, no hay orden’ y es ahí que les digo bueno aflójalas un poco porque no siento mis manos, me estaban doliendo mucho, es ahí cuando me las afloja”.”

“Bueno recuerdo que había un colchón inflable, me acosté de costado, como me dolía les pedí que me pusiera de pie, en todo momento me tenía vendado, no podía ver nada, y en ese transcurso estaban que me paraban y me sentaban, porque me tenían amarrado por los pies”.

“Luego me hicieron grabar un video. Me dijeron vamos a grabar un video, me dijeron que diga que me dirija a mi padre, a mi familia diciéndoles que paguen, que tenían plazo hasta las 8 de la noche porque sino empezaban a cortar los dedos”.

“Grabamos y me dijeron esperemos que tu familia te considere. Volvieron a hablarme y me dijeron faltan dos minutos para la hora, me preguntaron ¿qué manos usas más? y lo les dije porque me preguntan eso, me dijeron ‘para empezar a cortar los dedos’. Les pedí un poco más de tiempo y me dijeron ‘no, elige que dedo o nosotros elegimos’. Como la mano izquierda no lo sentía para nada entonces le dije corta el dedo pequeño de la mano izquierda”.

El ultimátum

El empresario también relató que sus captores establecieron nuevos plazos para que su familia cumpliera con el pago exigido. Durante ese periodo volvió a ser grabado y amenazado con la mutilación de sus dedos.

“Escuché que salieron y regresaron en treinta minutos y me dijeron: ‘hemos dado plazo hasta las 12, si no cumplen te cortamos y esta vez van a ser dos dedos’ y me volvieron a hacer otro video. Tienes que decir que tus dedos están completos, que ellos están cumpliendo y que si mi familia no cumplía hasta las 12 ellos me iban a cortar dos dedos. Terminaron de grabar el video y recuerdo que demoraron en enviar un poco el video porque no había señal. Uno le decía a otro, pero sal un poco y bueno en eso les pedí una silla o un balde para sentarme, preguntaron a una tercera persona si tenían silla dijo que no, hay un balde pequeño y eso me dieron para sentarme”.

“Llegó las 12 y me empezaron a echar alcohol a la mano, me dijeron te vamos a cortar los dedos, pasaron unos minutos, pasó una persona y dijo ‘parece que están negociando’ y agregó, ‘tu familia te quiere mucho, parece que vas a salir con vida de acá’”.

“Por mi parte me sentí un poco más aliviado, es ahí cuando les pido un poco de agua y les pedí por las esposas que estaban un poco ajustadas. La aflojaron, estuvo ahí una persona. Pasaron 15 minutos y salió. Me quedé sentado, con las rodillas trataba de bajar un poco la venda para ver dónde estaba, si había manera o la posibilidad de escapar, pero me di con la sorpresa que estaba en un cuarto pequeño, de color amarillo, había dos bidones grandes de oxígeno, un colchón inflable de color azul, un balde azul y la pequeña habitación no tenía una puerta normal, como acostumbramos a ver, tenía una pequeña entrada, una mini puerta, por así decirlo, de 50 centímetros, tenía en los pies amarrado una soga verde, es ahí cuando dije las posibilidades de escapar son nulas, entonces dije solo queda esperar a que la policía me encuentre o que haya algún tipo de rescate. Esperé toda la madrugada y amaneció y tenía algo de hambre, pero ellos me dieron solo agua, después de varias horas me empezaron a poner ropa, me pusieron un buzo y una polera y me dijeron parece que vas a salir vivo de esta, así que no intentes gritar, no intentes hacer nada estúpido porque si no te vamos a dar vuelta”.

La liberación

Finalmente, Lara fue sacado del lugar donde permanecía cautivo y trasladado nuevamente en un vehículo. Sus captores le advirtieron que no intentara escapar. Después de permanecer unos minutos dentro de la maletera, fue abandonado y pudo quitarse las vendas y la cinta que cubría su boca.

“Me dijeron vamos a salir. Me empezaron a sacar, me sacaron en ese momento la soga para poder caminar, me hicieron tirarme al piso para poder salir de aquel cuarto pequeño, luego me hicieron parar y me dijeron vas a subir las escaleras, yo estaba derecho y me dijeron cuidado te vayas a chocar, agáchate de nuevo, de una manera inclinada empecé a subir los escalones, unos diez escalones, camino como unos dos metros, luego bajé unos cuantos escalones, recuerdo que sentí que había salido del lugar, me metieron a un vehículo, en la maletera, y me dijeron cuidado que intentes algo porque a nosotros no nos interesa nada, tú haces algo y te mueres”.

“Estando allí adentro escuché que uno de ellos decía limpia la zona, por radio o teléfono, pero le decía a otra persona, limpia la zona, ya espérate, yo te aviso, pasado 4 o 5 minutos empezamos a movernos, el vehículo empezó a moverse, habrá transcurrido 15 o 20 minutos, el vehículo se paró, abrieron la maletera y me sacaron y me empujaron y me botaron y me dijeron quédate acá”.

La noticia sobre el asesinato de sus amigos

Una vez abandonado, Lara consiguió quitarse las vendas y la cinta de la boca. Poco después fue encontrado por sus familiares, quienes le comunicaron que las personas que lo acompañaban aquella noche habían sido asesinadas.

“Y bueno, sentí que se habían ido y me empecé a sacar -como tenía las esposas hacia adelante- a sacarme las vendas, la cinta de la boca, esperé ahí unos 15 minutos y llegó mi papá a recogerme, mis primos, mi hermano. Posterior a eso nos hemos venido a mi casa, ahí me dan la noticia que habían matado a todos los que han estado conmigo y para mí fue una noticia muy dolorosa, porque las personas que estaban ahí eran muy cercanas yo estimaba a ellos y ellos me estimaban, no eran personas que conocí una semana, un mes, nos conocíamos de años, bueno llegué a casa, donde mi familia y muchos amigos me esperaban, eso es todo lo que tengo que decir, esa es la historia (…)”

El vínculo con sus amigos

En su manifestación, Lara también explicó cuál era su relación con Luis Rojas, Nadia Edith, Andrea Monzón y Christofer García, las cuatro personas que lo acompañaban aquella noche.

“A Luis Rojas lo conozco hace un año y medio, me apoyaba para ir a entrenar al gimnasio, también me apoyaba manejando algún tipo de vehículo, era mi amigo, con él estábamos prácticamente desde que empezaba el día; A Nadia Edith también la conozco desde hace un año y medio, éramos amigos, salíamos a divertirnos con ella y Andrea, todos éramos muy alegres nos gustaba divertirnos nos alegrábamos mucho; con Andrea Monzón éramos amigos, era una de mis mejores amigas, la conocí hace más de dos años y medio, casi tres; y Christofer García, a él lo conozco hace un año, él me apoyaba cuando yo salía, a veces como salía con Luis y Luis quería compartir un rato, llamaba a García para que nos cuidara las cosas y maneje el carro, nos estaba enseñando, a Luis y a mí, el manejo de armas, hemos ido a practicar tiro en diversas ocasiones, sabía que él contaba con licencia para portar armas (…)”.

Dos celulares y otros detalles

Durante su declaración, el empresario también fue consultado sobre los objetos que llevaba consigo y sobre lo que pudo recordar del momento en que fue subido a la camioneta blanca.

¿Los vio cuando lo subieron a la camioneta blanca? No recuerdo, solo recuerdo que estaban dos a mi costado y el que conducía estaba uniformado y me vendan luego de 30 segundos que me suben al carro (…)

¿Dónde llevaba sus documentos, su celular? “No recuerdo, pero debía estar en mi bolsillo, pero mi otro celular que no uso mucho estaba en mi camioneta, mis dos teléfonos eran iPhone 16 Pro Max”.

¿Vio algún detalle? “Recuerdo cuando me jalaron, luego de los hechos no recuerdo porque me trataron como un saco de piedras, pero al salir de aquel lugar, si recuerdo, como salí descalzo, podía sentir que era de cemento (…)

Milagros Silva

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