Ejército toma el control del país tras crisis política en Madagascar

 Ejército toma el control del país tras crisis política en Madagascar

En un giro inesperado, el Ejército de Madagascar anunció que ha tomado el control del país, en medio de una creciente ola de protestas y descontento social. El coronel Michael Randrianirina, líder del Cuerpo de Administración de Personal y Servicios del Ejército de Tierra (CAPSAT), declaró públicamente que las fuerzas armadas han asumido el poder y disuelto todas las instituciones, excepto la Cámara Baja del Parlamento.

La declaración se dio desde el Palacio presidencial de Ambotsirohitra, en Antananarivo, donde Randrianirina afirmó que el Ejército actuó para “salvar a la nación” ante los atropellos cometidos por el gobierno de Andry Rajoelina. Esta acción se produce luego de que el presidente fuera destituido por la Asamblea Nacional y huyera del país, presuntamente tras un atentado contra su vida.

El coronel, que recientemente lideró un motín militar, se unió a las manifestaciones ciudadanas encabezadas por jóvenes de la Generación Z. Estas protestas se intensificaron por los constantes cortes de energía, la escasez de agua y el deterioro de los servicios públicos, generando una crisis de gobernabilidad que desembocó en la intervención militar.

Randrianirina aseguró que se suprime la Constitución vigente y que se establecerá un nuevo orden político. Aunque no se han detallado los próximos pasos, el Ejército ha prometido garantizar la seguridad nacional y restablecer el funcionamiento del país. La comunidad internacional observa con atención el desarrollo de los acontecimientos.

Por su parte, el expresidente Rajoelina declaró que se encuentra en un “lugar seguro”, sin revelar su ubicación. Informes no confirmados indican que habría salido del país en un avión militar francés. Su nacionalidad francesa ha sido motivo de controversia, especialmente entre sectores que cuestionan su legitimidad como jefe de Estado.

La situación en Madagascar refleja una profunda fractura entre la ciudadanía y las instituciones gubernamentales. La participación activa de jóvenes en las protestas ha sido clave en la presión social que derivó en la caída del gobierno. El Ejército, al tomar el control, se enfrenta ahora al reto de estabilizar el país sin agravar la crisis.

Organismos internacionales han expresado su preocupación por la ruptura del orden constitucional y han instado a respetar los derechos humanos. Se espera que en los próximos días se anuncien medidas concretas para garantizar la transición política y evitar un vacío de poder prolongado.

Madagascar entra así en una nueva etapa de incertidumbre, marcada por el protagonismo militar y el clamor ciudadano por reformas profundas. El desenlace de esta crisis definirá el rumbo político del país en los próximos meses y pondrá a prueba la capacidad de sus instituciones para responder a las demandas sociales.

Angie Gallardo

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