Inestabilidad política frena inversiones y prolonga la incertidumbre económica hasta 2026

 Inestabilidad política frena inversiones y prolonga la incertidumbre económica hasta 2026

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Economistas advierten que la vacancia presidencial agrava la parálisis económica, congela proyectos clave y debilita la confianza empresarial en el país.

Tras la reciente destitución de la presidenta Dina Boluarte, el país atraviesa una nueva fase de inestabilidad política que, aunque no ha generado un vacío de poder, sí ha desencadenado una preocupante ausencia de decisiones. Inversiones paralizadas, proyectos públicos y privados en pausa, y un Congreso más centrado en su agenda electoral que en la gobernabilidad, son parte del escenario actual, según alertaron destacados economistas.

El exministro de Economía, Ismael Benavides, señaló que esta incertidumbre podría extenderse hasta julio de 2026, cuando se realicen las próximas elecciones generales. A su juicio, la vacancia se ejecutó sin una hoja de ruta para recuperar la confianza, generando un impacto más profundo que anteriores crisis políticas.

Por su parte, el economista Alejandro Indacochea indicó que el Congreso actuó guiado por cálculos políticos y no por un compromiso con la institucionalidad. En este contexto, aunque sectores como la minería o la agroindustria continúan operando, el país muestra una economía de “dos velocidades”: una que sigue produciendo, y otra que ha dejado de invertir.

“La economía está andando por inercia, pero sin liderazgo ni señales claras desde el Ejecutivo, no hay forma de reactivar el crecimiento”, advirtió Indacochea.

Ambos especialistas coincidieron en que el presidente José Jerí tiene ahora el reto de formar un gabinete técnico y solvente, capaz de ofrecer garantías al sector privado y restablecer la predictibilidad. De lo contrario, la parálisis económica podría agravarse, afectando tanto la inversión interna como el flujo de capital extranjero.

La reciente crisis política no solo ha removido al más alto cargo del Ejecutivo, sino que también ha debilitado severamente las expectativas empresariales. En ausencia de una visión de largo plazo y estabilidad institucional, el país corre el riesgo de profundizar su estancamiento económico, postergando cualquier posibilidad real de reactivación hasta un eventual cambio de gobierno en 2026.

Julio P.

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