Real Plaza Trujillo: a un año del colapso que dejó 6 muertos y más de 80 heridos
Un viernes 21 de febrero de 2025, a las 20:41 horas, el patio de comidas del Real Plaza Trujillo se encontraba en su hora pico. Familias cenaban, jóvenes conversaban y decenas de personas hacían fila en los puestos de comida. En cuestión de segundos, un estruendo interrumpió la rutina.
La estructura metálica del techo colapsó sobre los comensales. El impacto levantó una nube de polvo, dejó el ambiente a oscuras y atrapó a decenas de personas entre fierros y concreto. Los gritos de auxilio se escucharon de inmediato, mientras quienes lograron salir corrían hacia las puertas en medio del desconcierto.
En el exterior, los familiares comenzaron a llegar desesperados al no tener noticias de los suyos.
Los primeros auxilios
Antes de la llegada de los equipos especializados, el rescate dependió de quienes estaban en el lugar.
Joseph Tapullima, de 21 años, había salido del cine junto a su madre cuando escuchó el estruendo. Decidió regresar a la zona del colapso y encontró a niños que buscaban a sus padres y a personas con heridas graves.

Junto a otros ciudadanos retiró escombros, cargó heridos y aplicó torniquetes para evitar que algunos se desangraran. Entre las personas que ayudó a rescatar se encontraba una enfermera. Su intervención, como la de muchos civiles, marcó los primeros minutos de la emergencia.
El despliegue de rescate
Con el paso de los minutos llegaron las compañías del Cuerpo General de Bomberos Voluntarios del Perú y los equipos especializados en Búsqueda y Rescate Urbano (USAR) de La Libertad, que trabajaron de manera ininterrumpida entre estructuras inestables.

Utilizaron herramientas hidráulicas, equipos de corte y sistemas de apuntalamiento para evitar nuevos colapsos y permitir la extracción de los atrapados.
A la labor se sumaron trabajadores de los restaurantes, ciudadanos que se encontraban en el centro comercial y repartidores de delivery —varios de ellos extranjeros— que ayudaron a retirar escombros, cargar heridos y despejar el acceso para las ambulancias.
El trabajo conjunto permitió salvar varias vidas y reunir a familias que habían quedado separadas tras el desastre.
Arif y Rex: los rescatistas de cuatro patas
En las labores también participó el Equipo Canino de la Fuerza de Tarea USAR La Libertad.
Los perros rescatistas Arif, un Golden Retriever de 5 años, y Rex, un experimentado can de búsqueda, trabajaron durante aproximadamente 17 horas continuas junto a su guía Miguel López.
Su capacidad para detectar personas bajo los escombros permitió ubicar sobrevivientes con mayor rapidez y orientar el trabajo de los rescatistas.
Las imágenes de ambos sobre la estructura colapsada se difundieron en redes sociales y se convirtieron en uno de los símbolos de esperanza en medio de la tragedia.
Seis horas bajo los escombros
Entre los heridos se encontraba el joven futbolista Jhosmar Rodríguez Cruz, de 22 años, quien permaneció atrapado durante aproximadamente 6 horas. A su lado quedó su pareja, Harumi Carbajal Velásquez, trabajadora de Ripley, quien murió desangrada.

El joven fue trasladado al Hospital Víctor Lazarte, donde los médicos le amputaron la pierna derecha para salvarle la vida. Posteriormente presentó un estado emocional crítico debido a la pérdida de su enamorada y a la dificultad para aceptar su nueva condición. Días después recibió apoyo del psicólogo Elvis López, quien acudió al nosocomio y se comprometió a brindarle acompañamiento para su recuperación emocional.
Las seis víctimas mortales
El colapso dejó 6 fallecidos:
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El suboficial Jhon Percy Chávez Valeriano (36), su esposa Daniela de la Cruz Ramos (26) —quien estaba por titularse como docente de educación inicial— y su hija de dos años.
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Harumi Carbajal Velásquez, trabajadora del mismo centro comercial.
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Yekyll Iparraguirre Palomino, joven deportista natural de Cajabamba.
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José Santa María Jara Arroyo (83), quien murió a causa de los politraumatismos.

Vigilias y protestas
En los días posteriores a la tragedia, los exteriores del Real Plaza Trujillo se llenaron de carteles, fotografías, globos blancos y velas encendidas en memoria de las 6 víctimas. Ciudadanos instalaron carpas y permanecieron durante horas —incluso de madrugada— para acompañar a los familiares, rezar por los heridos y dejar mensajes de solidaridad, en una de las expresiones de duelo colectivo más grandes que vivió la ciudad.
Las manifestaciones también se trasladaron hasta la Municipalidad Provincial de Trujillo, donde se realizaron plantones exigiendo justicia y sanciones para los responsables. Con pancartas y consignas como “Real Plaza nunca más”, los asistentes cuestionaron las fallas en la fiscalización de las edificaciones y demandaron que la tragedia no quedara impune.

La investigación de Indecopi
La Comisión de la Oficina Regional del Indecopi La Libertad concluyó en primera instancia que el colapso no fue un accidente.
Determinó que:
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Se utilizaron materiales distintos a los del diseño estructural.
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Hubo diferencias entre los planos aprobados y la obra ejecutada.
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Durante 9 años no se realizaron mantenimientos estructurales adecuados.

Por estos hechos se impusieron multas que sumaron 1937,5 UIT, equivalentes a S/ 10 656 250.
De ese monto:
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1447,5 UIT (S/ 7 961 250) correspondieron a Real Plaza.
Además, se ordenó asumir los gastos médicos de los heridos y los sepelios de las víctimas. La empresa anunció que apelaría la resolución.

El informe municipal: fallas en diseño y fiscalización insuficiente
El informe presentado ante el Concejo de la Municipalidad Provincial de Trujillo concluyó que el techo fue concebido como una superficie compacta que impedía inspecciones técnicas adecuadas.
También detectó:
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Uso de pernos, vigas y bisagras no idóneas.
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Deformaciones estructurales por acumulación de agua y polvo.
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Fiscalización insuficiente: solo 4 inspectores para supervisar edificaciones y sin equipos adecuados.
La hipótesis final señaló la concurrencia de 3 factores: diseño deficiente, edificación vulnerable y control municipal ineficaz.

