ALIANZA LIMA LO GANÓ CON JERARQUÍA

 ALIANZA LIMA LO GANÓ CON JERARQUÍA

En una jornada que ya se inscribe en la historia grande de Alianza Lima, el cuadro íntimo protagonizó una remontada de película y venció 3-2 a Talleres de Córdoba por la tercera fecha del Grupo D de la Copa Libertadores. Con un doblete del imparable Paolo Guerrero y un gol agónico del eterno Hernán Barcos, los blanquiazules demostraron jerarquía, carácter y una entrega absoluta en el mítico Alejandro Villanueva.

Desde el inicio, Alianza salió con el cuchillo entre los dientes. A los 15 minutos, Paolo Guerrero, símbolo y referente, abrió el marcador con una definición de crack, colocando el 1-0 con categoría. A los 38’, nuevamente apareció el ‘Depredador’ para marcar el segundo. Jerarquía pura. Guerrero jugó como lo hacen los distintos, manejando los tiempos, liderando al grupo y poniéndose el equipo al hombro en una noche donde demostró que está más vigente que nunca.

Pero Talleres reaccionó. En el complemento, Federico Girotti encendió las alarmas al marcar un doblete en cinco minutos, a los 64’ y 69’, aprovechando errores defensivos y mostrando eficacia frente al arco. El 2-2 parecía un balde de agua fría para los locales.

Y cuando el panorama se nubló aún más con la expulsión de Carlos Zambrano al minuto 75, muchos pensaron que el empate era el destino final. Pero en ese momento surgió otro símbolo, otro capitán, otro líder: Hernán Barcos. En el minuto 90+4, tras una jugada dramática, el “Pirata” apareció en el área chica y con jerarquía, experiencia y alma de ídolo, la empujó al fondo del arco para sellar el 3-2 final y desatar la locura en Matute.

Guerrero y Barcos. Barcos y Guerrero. Dos nombres que quedarán tatuados en la piel del hincha. Dos leyendas que, cuando el equipo más los necesitaba, dijeron presente. Lo de ambos fue simplemente increíble: liderazgo, jerarquía, hambre de gloria. Alianza ganó con el corazón, pero también con los grandes.

Con este triunfo, Alianza Lima respira en la tabla y se mete de lleno en la pelea por la clasificación. Pero más allá de los puntos, lo que se vivió fue una muestra de lo que significa vestir la blanquiazul: lucha, fe, y una pasión que no se negocia. ¡Matute fue una fiesta, y los ídolos escribieron otra página dorada en la historia del club!

 

Joaquín Vargas

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