Rafa Nadal se convierte en el primer deportista investido doctor ‘honoris causa’ por la Universidad de Salamanca

 Rafa Nadal se convierte en el primer deportista investido doctor ‘honoris causa’ por la Universidad de Salamanca

Desde este viernes, Rafa Nadal (Mallorca, 39 años), el que fue considerado como el mejor deportista español de todos los tiempos, ostenta un nuevo título. El extenista se convirtió en el primer deportista investido doctor honoris causa por la Universidad de Salamancala máxima distinción que concede la institución académica. Es el nombramiento con la oposición más inhabitual en la historia a la designación de una persona ilustre: Nadal recibió el “no” del 34% de los doctores, al entender que este tipo de distinciones deben centrarse en cuestiones académicas en ámbitos que sean objeto de estudio por parte de la universidad. En el sufragio, en enero de este año, recibió 177 votos a favor y 91 en contra, a diferencia de la microbióloga, genetista y bioquímica francesa Emmanuelle Charpentier, quien también será distinguida este mes y que obtuvo dos oposiciones. A su llegada a la universidad, decenas de curiosos y seguidores le esperaban para hacerse fotos con él.

La ceremonia comenzó con un homenaje a los mejores momentos de su carrera profesional, en forma de vídeo. Después, Nadal ha dado un discurso ante el claustro de doctores de la institución académica salmantina, reunidos en el Paraninfo del edificio histórico: “Es un honor ser el primer deportista en recibir esta distinción de la universidad más antigua de España y una de las más antiguas del mundo”. Aunque el deportista no ha seguido la tradicional vida académica, considera que se le ha galardonado por el reconocimiento a sus logros. “Con esfuerzo, dedicación y talento se pueden alcanzar metas extraordinarias. El deporte me enseñó el valor de la disciplina. Nada se consigue sin esfuerzo diario, sin compromiso y sin cuidar los pequeños detalles”, ha manifestado. También ha defendido que tiene un “doctorado en resiliencia” y que su ambición sana le ha llevado a alcanzar muchos trofeos. “Lo que aprendí en las pistas me ha acompañado dentro y fuera. El deporte me enseñó también a no sentirme mejor que nadie, porque en las competiciones y en los torneos, como en la vida, nadie gana siempre. Siempre hay un rival que puede superarte. Aceptar la derrota, aprender de ella y esforzarse para volver a levantarse, es una de las lecciones más valiosas que aprendí con el paso del tiempo”.

Edward Leyton

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