Rafael López Aliaga renuncia a la alcaldía de Lima dejando 25 promesas sin cumplir
El alcalde de Lima, Rafael López Aliaga, oficializó este lunes su renuncia ante el Concejo Metropolitano para lanzar su candidatura presidencial, pese a que prometió en campaña culminar su gestión municipal. Se va sin cumplir una cuarta parte de sus promesas y en medio de una crisis de seguridad que golpea fuertemente a la capital.
Según una revisión del plan de gobierno realizada por La República, de las 105 propuestas que presentó en 2022 para llegar al sillón municipal, 25 no fueron cumplidas. Las áreas más afectadas por estos incumplimientos son transporte, educación, programas sociales, seguridad y salud.
Entre los principales proyectos no realizados están el tranvía por la avenida Universitaria, el teleférico Independencia–San Juan de Lurigancho, la futura línea subterránea de Metro entre Villa El Salvador y Puente Piedra, así como la ampliación de la avenida Venezuela y la recuperación del Malecón Verde en el Rímac. Muchos de estos quedaron solo en anuncios sin ejecución ni estudios finalizados.
Seguridad ciudadana: promesas incumplidas en medio del caos
En materia de seguridad, una de sus principales banderas de campaña, tampoco cumplió. Quedaron pendientes la creación del Sistema de Reservistas para zonas con alta criminalidad, la identificación obligatoria de motociclistas y el reporte obligatorio de taxistas a la central de seguridad.
Prometió entregar 10.000 motocicletas a la Policía y serenazgo, pero solo entregó 4.000. De estas, 2.700 fueron destinadas a la Policía Nacional y 1.300 a municipios distritales. Según expertos, esta fue una medida improvisada, sin suficiente personal capacitado para operar los vehículos.
El exregidor Carlo Ángeles calificó la gestión como un fracaso en seguridad. “Prometió combatir la delincuencia y no lo logró. La percepción de inseguridad ha crecido, y eso también es responsabilidad del alcalde”, afirmó.
Educación, salud y social: incumplimientos estructurales
En educación, López Aliaga ofreció asumir competencias para dotar a las escuelas públicas de computadoras, internet y proyectores, además de repartir desayunos escolares, capacitar docentes y fomentar programas pedagógicos para el cuidado de mascotas. Nada de eso fue ejecutado.
Tampoco se concretaron los planes en salud, como el Programa Médico de Familia ni la mejora de servicios en los Hospitales de la Solidaridad. En el ámbito social, iniciativas como Cunas Solidarias, Casas Solidarias y Centros de Protección para menores en situación de explotación fueron promesas que no pasaron del papel.
“La gestión fue improvisada, sin planificación ni conocimiento técnico. Sus promesas eran populistas y poco realistas”, señaló la regidora Ivone Tapia, quien también denunció prepotencia y falta de transparencia durante la administración.
De “Lima potencia mundial” a una gestión inconclusa
López Aliaga se va dejando vagones y locomotoras almacenadas para un tren sin proyecto, una Vía Expresa Sur inconclusa, con señalización deficiente y sin cruces operativos, y con propuestas inviables como un Central Park en el jirón Zepita o el polémico “plan maceta”.
En 2022, prometió no abandonar su cargo y aseguró que su “palabra valía oro”. Hoy, tras menos de tres años de gestión y con más de 20 compromisos rotos, deja la alcaldía con miras a una nueva campaña presidencial, mientras Lima sigue esperando soluciones concretas.