Turrón Doña Pepa: la dulce leyenda que acompaña al Señor de los Milagros

 Turrón Doña Pepa: la dulce leyenda que acompaña al Señor de los Milagros

El turrón de Doña Pepa es uno de los postres más tradicionales del Perú, especialmente célebre durante el mes morado y la procesión del Señor de los Milagros, y su historia está llena de leyendas.

Origen Morisco y Llegada a Perú

El turrón tiene raíces que se remontan a la península ibérica, donde los moriscos lo preparaban con cañamiel durante los siglos de su presencia en España. Las ciudades de Jijona, Gandía y Alicante se hicieron famosas por sus turrones de miel y frutos secos, y cuando los españoles llegaron al Perú, sumaron nuevos ingredientes y técnicas, dando lugar a variados tipos de turrón colonial como el de yema, avellana o rosa.

Las Leyendas de Doña Pepa

Existen varias historias sobre quién fue Doña Pepa. Una de ellas habla de una cocinera llamada Josefa Cobos, especialista en platos picantes, que popularizó unos turrones hechos con harina de trigo, manteca, huevo y miel, inmortalizando su nombre en el postre.

La leyenda más difundida atribuy que sufrió parálisis en los brazos. Con fe en los milagros del Cristo de Pachacamilla, viajó a Lima y, al recuperar la salud, preparó el turrón como un regalo para los devotos en la procesión del Señor de los Milagros.

Documentos Históricos y Doña Pepa

Investigaciones más recientes de Antolín Bedoya Villacorta, jefe del Archivo Histórico del extinto Ministerio de Hacienda, señalan que la “maestra autora” de los famosos turrones fue Josefa Piérola, una mujer mulata liberta con refinado gusto, quien regentaba una pastelería en la Lima del siglo XIX, en la esquina actual de jirones Unión y Puno. Los registros de 1880 la identifican y detallan la importancia comercial del producto en fiestas religiosas y populares.

Evolución y Tradición

El turrón de Doña Pepa siempre estuvo ligado a la procesión del Señor de los Milagros. En el siglo XIX, los vendedores lo ofrecían con el pregón: “¡Los buenos turrones de Doña Pepa!”. Con el paso del tiempo, la receta se fue transmitiendo entre pastelerías limeñas, conservando elementos característicos como las grageas multicolores y el aroma de la miel.

Milagros Silva

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