Nombran alto cargo en Sunafil a joven que recibió “like” de José Jerí
Redes sociales de José Jerí bajo la lupa
La reciente designación de María Isabel Paredes Velásquez como directora de Inteligencia Inspectiva de Sunafil ha generado una ola de críticas y cuestionamientos en redes sociales y círculos políticos, luego de conocerse que el presidente José Jerí interactuó con ella en Instagram antes de asumir el cargo en Palacio de Gobierno.
El nombramiento, oficializado el 23 de diciembre de 2025, reavivó el debate sobre la transparencia y el mérito en la designación de funcionarios de confianza, debido a que Jerí le dio un “me gusta” a una fotografía personal de la hoy funcionaria en 2024, cuando aún no ocupaba el puesto.

Dudas sobre el proceso en un cargo clave
Sunafil es una entidad estratégica para la fiscalización laboral y la defensa de los derechos de los trabajadores, por lo que su plana directiva debería pasar por procesos rigurosos y objetivos. Sin embargo, la coincidencia entre la cercanía digital y el nombramiento ha alimentado sospechas de posible favoritismo.
Las críticas se intensificaron debido a que la resolución fue firmada en fechas cercanas a Navidad, lo que para algunos sectores habría buscado bajar el perfil mediático de la decisión. Hasta el momento, ni Sunafil ni el Ejecutivo han brindado explicaciones públicas sobre los criterios específicos usados para esta designación.
Perfil profesional y antecedentes que avivan la polémica
María Isabel Paredes Velásquez es abogada, egresada de la Universidad Privada del Norte, con una maestría en Gestión Pública y Derecho por la Universidad del Pacífico. Ha trabajado como asesora parlamentaria, especialista legal en el Ministerio de Vivienda, abogada en Sunarp y en municipalidades, además de organismos internacionales.
Si bien su hoja de vida muestra experiencia en el sector público, el debate público no se centra únicamente en su formación, sino en si su designación estuvo influenciada por factores ajenos al mérito, considerando el historial del presidente en redes sociales, marcado por interacciones con mujeres del ámbito público y del entretenimiento, antecedentes que ya le han generado controversias previas.
El caso vuelve a poner en el centro del debate la credibilidad del Gobierno y la necesidad de garantizar que los nombramientos en el Estado respondan a criterios técnicos y no a vínculos personales, especialmente en instituciones clave para la vigilancia laboral.